Los probióticos, la microbiota y el bienestar canino

Mejorando el bienestar de las mascotas a través del eje cerebro-intestino

Somos una comunidad de seres vivos

Muchas veces se piensa que solamente somos una comunidad de células, pero nada más lejos de la realidad, también somos una comunidad de bacterias y hasta incluso virus, obviamente las y los que pertenecen al bando de los buenos.

Pero son tan necesarios, que en el intestino canino como en el nuestro, habitan más bacterias que células corporales.

El intestino de un animal desempeña un papel importante, y a veces subestimado, en la salud y el bienestar.

El bienestar es la principal preocupación del dueño de cualquier mascota.
Hay cuatro principios principales comúnmente utilizados para evaluar el bienestar de los animales:

  1. buena alimentación
  2. buena vivienda
  3. buena salud
  4. comportamiento apropiado

Algunos de estos parámetros pueden vincularse a un órgano central que a menudo se subestima, el intestino , y sus miles de millones de habitantes: la microbiota.

¿Hay alguna manera de mejorar el bienestar de las mascotas al moldear su microbiota intestinal con ingredientes de alimentos naturales?

La microbiota es la clave

microbiota

El tracto digestivo de perros y gatos alberga una comunidad compleja de microorganismos, llamada microbiota intestinal, que desempeña un papel crucial en la salud general del huésped.

Los desarrollos recientes en el campo de las técnicas de secuenciación, con la revolución “ómica”, han ampliado considerablemente nuestra comprensión de la microbiota y sus funciones potenciales.

La microbiota intestinal es un sistema dinámico con grandes variaciones intra e interindividuales. Sus tres funciones principales son claves para garantizar el mantenimiento de la salud general del tracto gastrointestinal (GIT) del huésped:

1. función metabólica
2. función protectora
3. función estructural.

Las complejas interacciones entre la microbiota, el sistema inmunitario del huésped y la genética del huésped influyen en el equilibrio entre la salud y la enfermedad.

La genética, la edad, el medio ambiente, los antibióticos y la dieta son algunos de los factores reconocidos que afectan la microbiota.

Por ejemplo, se demostró en perros que una cantidad relativamente pequeña de fibra dietética podía cambiar de manera detectable la estructura de la microbiota intestinal.

Del mismo modo, ingredientes funcionales como los prebióticos y los probióticos (incluídos en las fórmulas de Wolves Legacy), bien documentados para influir en la microbiota de muchas especies, también han mostrado efectos en la microbiota de las mascotas, como lo ilustra un estudio positivo en perros con levadura viva S. cerevisiae var. boulardii sobre la prevención de la diarrea asociada a antibióticos (Aktas et al., 2007) .

Los estudios de probióticos en mascotas aún son escasos, pero la cantidad de literatura sobre el modo de acción de muchas cepas de probióticos y los efectos en humanos y otros mamíferos son indicadores bastante buenos de su potencial para perros y gatos. Uno solo puede esperar que esta área de estudio crezca.

Se sabe que algunos trastornos GIT, tanto agudos como crónicos, están asociados con alteraciones de las comunidades microbianas, pero ahora está cada vez más documentado que los trastornos más allá del GIT, como la obesidad, la dermatitis atópica o los trastornos del sistema nervioso central, también pueden estar relacionados con cambios en La microbiota.

En este contexto, los ingredientes funcionales que se sabe que influyen en la composición de la microbiota, como los prebióticos, los probióticos  (ambos incluidos en las fórmulas Wolves Legacy) y otras intervenciones nutricionales, podrían representar enfoques alternativos para abordar estos problemas.

El segundo cerebro: control del bienestar.

El eje cerebro-intestino


Esta es sin duda una de las áreas de investigación más nuevas y prometedoras en microbiota y probióticos. En 2013, el equipo de John Cryan acuñó el término “psicobióticos” para traducir esta idea, definiendo esta nueva clase de probióticos como un “organismo vivo que, cuando se ingiere en cantidades adecuadas, produce un beneficio para la salud en pacientes que padecen enfermedades psiquiátricas” ( Dinan et al. , 2013). En un mundo donde se estima que el 29 por ciento de los perros domésticos muestran signos de ansiedad (probablemente una gran subestimación), y donde la gran parte de hasta el 70 por ciento de los trastornos de comportamentamiento de los perros se pueden atribuir a alguna forma de ansiedad (Beata et al . , 2007) , el enfoque psicobiótico ciertamente también tiene sentido para el bienestar de las mascotas.

Ahora se ha demostrado el papel crucial de la microbiota en el eje de comunicación cerebro-intestino, así como su papel en el comportamiento de ansiedad, en humanos y roedores.

El potencial de los probióticos para influir en este eje cerebro-intestino es un campo de evidencia creciente con el primer estudio en animales publicado en 2006 (Zareie et al. , 2006).

Pocos años después, los primeros estudios en humanos mostraron un suplemento probiótico puede aliviar con eficacia tanto los síntomas fisiológicos como los psicológicos de estrés crónico (Diop e t al. , 2008; Messaoudi et al. , 2010).

Hasta la fecha, más de 50 estudios publicados han evaluado el vínculo entre los suplementos de probióticos y el eje cerebro-intestino, incluidos al menos 17 estudios clínicos en humanos.

Un estudio reciente en perros indica que el 90 por ciento de los perros suplementados con el probiótico B. longum mostró una mejora en el comportamiento ansioso diario, incluida la reducción de ladridos, saltos, giros y estimulación en comparación con un placebo.

Además, alrededor del 80 por ciento mostró una disminución en la frecuencia cardíaca y un aumento en la variabilidad de la frecuencia cardíaca, lo que indica una respuesta más positiva a la ansiedad (McGowan, 2016).

Tal estudio preliminar es muy importante porque demuestra un efecto positivo en los signos de comportamiento y fisiológicos de ansiedad en los perros.

Conclusión

Proteger la microbiota intestinal mediante la suplementación con ingredientes funcionales específicos podría ser una forma de optimizar la salud general de las mascotas y, en consecuencia, mejorar su bienestar.

Wolves Legacy incluye probióticos en todas sus fórmulas para favorecer el desarrollo sano de la microbiota intestinal.

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