Frases de Leloo’ Klale

Leloo Klale, el joven nativo Chinook que enseñó a Jeff Dreamer la fórmula de lo que sería luego Wolves Legacy, fue quien inspiró además en Jeff trascendentes cambios en su vida.

Estas son algunas de las frases que el callado, pero profundo nativo, trasladó a Jeff en esos días

La enseñanza del águila

“el águila puede volar a gran velocidad cuando ha detectado una oportunidad y se lanza por ella, pero la mayor parte del tiempo simplemente se deja llevar por las corrientes de aire, planeando suavemente y sin esfuerzo, dejando su mente relajada para que el horizonte le muestre lo que necesita”

La parábola del lago


“Mi abuelo me dijo un día: tu interior es como las aguas de un lago, si deseas ver en lo profundo, deja que tus pensamientos se aquieten, de otro modo las turbulencias solo te dejarán ver la superficie”

Sobre los miedos y las tensiones

“El ciervo pasta calmadamente, y deja que sus instintos le avisen de los peligros. Mientras no haya un motivo real para ponerse en movimiento de huida, él se relaja y absorbe la energía del sol mientras se alimenta, disfrutando de la compañía de su manada. Ustedes los hombres blancos pasan más tiempo preocupándose por lo que puede suceder que disfrutando lo que la pradera de la vida les ofrece en este mismo instante”

La historia del nativo que no supo escuchar a su corazón

Probablemente esta historia fue la que más influyó en la decisión de Jeff para cambiar de rumbo, abandonar la búsqueda del oro, y dejar que su corazón creara ese futuro maravilloso que le esperaba luego.

“En mi pueblo hay una historia que nos ha enseñado la importancia de escuchar a tu corazón.

Dicen que un joven nativo intentó descender un barranco siendo ya noche, y muy oscura.

La penumbra era tal, que su descenso, con una cuerda, estaba siendo hecho a tientas, ya que estaba imposibilitado de ver siquiera sus propias manos.

Fue así que la cuerda llegó a su fin antes de alcanzar por completo la bajada.

El muchacho quiso subir nuevamente, pero sus fuerzas ya estaban agotadas como para regresar hacia arriba.

Permaneció de ese modo aferrado a la cuerda sin saber qué hacer, ya que faltaban muchas horas para que amanezca.

Sintió en su interior a su corazón decirle que soltara la cuerda, pero tuvo miedo y más firme se aferró a ella.

Estaba haciendo frío, era pleno invierno, y supo que si no hacía algo, moriría congelado esa misma noche. Pero no se animó. A pesar de que su corazón insistía en que se desapegara de la seguridad de la cuerda, permaneció aferrado a ella hora tras hora sin decidirse.

En la madrugada, sus amigos lo encontraron muerto por congelación. Sus manos endurecidas como bloques de hielo, lo mantuvieron colgando de la cuerda, y lo más triste, es que solo estaba a unos centímetros del suelo.

Querido amigo, escucha tu corazón, y suelta la cuerda a la que te aferras cuando él te lo aconseje”

Sobre el Gran Espíritu y Dios

Jeff había hablado ese día del modo en que perdió a sus padres, y de cómo se había tenido que arreglar la vida con la sola compañía de su perro Jack. Se preguntaba entonces dónde estaba Dios en ese momento, a lo que el nativo respondió

“Ustedes los blancos creen que el Gran Espíritu es tan pequeño que solo podrán encontrarlo en un edificio al que llaman Iglesia.

Pero el Gran Espíritu es todo. Está en todas partes y se manifiesta presente en todo momento.

Tú lo llamas Dios, yo lo llamo Gran Espíritu. Tú crees que para verlo debes acudir a una Iglesia, yo para verlo solo debo dejar que Él se manifieste en las señales que me rodean.

Jack te acompañó todos esos años de dolor, soledad y confusión. Ustedes los blancos lo llaman perro (en inglés dog). Y ustedes llaman al Gran Espíritu con el nombre de Dios (en inglés God).

Yo soy apenas un nativo que no domina tu lengua, pero ¿cómo es que no te has dado cuenta que DOG y GOD son la misma palabra pronunciada al revés?

Tu Dios se ha manifestado enviándote a Jack y has estado tan ciego que, teniéndolo a tu lado todos estos años, no lo habías notado”

Sobre la desesperanza

Jeff tenía dudas respecto de qué camino tomar. Había hablado mucho sobre la incertidumbre del futuro con preguntas como “¿y si cuando regreso Ben ha muerto? ¿y si Mary se ha casado? ¿y si no me devuelven mi viejo empleo?”

“Desde el poderoso oso a la pequeña hormiga, y también la astuta e inteligente ardilla, se acuestan a dormir en el invierno confiando en que siempre habrá una nueva primavera.

Yo no puedo imaginar a esos animales pensando como el hombre blanco ¿y si me duermo y no vuelve a haber otra primavera?

Si confías y si actúas bien, siempre habrá una nueva primavera.

Mira al oso, se esfuerza por comer todo lo que puede en la abundancia, para acumular grasa para el invierno. La hormiga carga pesadas hojas y la ardilla guarda bellotas.

Ellos no maldicen por el esfuerzo, al contrario, lo disfrutan porque significa que están vivos. Luego de eso se duermen y la primavera siempre regresa para ellos.

Si deseas regresar, hazlo, y sea en la forma que sea, habrá una nueva primavera en tu futuro, siempre la hay”

A cerca del Silencio

Jeff había observado lo callado que era Leloo’Klale, a lo que éste respondió

“Si caminas por el bosque en las cercanías de un río, puedes calcular la profundidad de su cauce según el ruido que hace. Cuando las aguas son muy ruidosas, esa es la parte menos profunda. El río, como los hombres, se expresa más silencioso cuanto mayor es la profundidad de sus pensamientos

Las flechas

Una flecha es una prolongación de nuestros deseos, ese es el motivo por el que no existía la división del trabajo a la hora de fabricarlas

Jeff observó que Leloo’Klale montaba una serie de nuevas flechas para reponer las perdidas.

Entonces le preguntó a cerca de si en la tribu no existían hombres o mujeres especialistas en hacer ese trabajo, mientras los otros les pagaban con comida u otros objetos.

El nativo mostrando la flecha que acababa de montar y adornar, le respondió: “esta flecha representa mis deseos. Ella surcará el aire en busca de mis objetivos, impulsada por mi arco, mi vista, mi corazón. Una flecha es algo muy personal como para delegarla a otro hombre. Cada hombre debe construir sus propias flechas, del mismo modo que construye su propio destino”.

En casi todas las tribus había hombres y mujeres especializadas en algunas tareas, desde la magia y la medicina hasta la asistencia en los partos, pero ningún nativo delegaba la construcción de sus flechas.

Generalmente ellos recuperaban las flechas lanzadas, pero a veces se perdían o se quebraban, y cada tanto había que construir nuevas.

Era una tarea para la que eran extremadamente hábiles, podían hacerlo incluso en la oscuridad y al tacto.

Lo llamativo es que no existían dos estilos idénticos, cada hombre tenía un estilo propio e irrepetible.

Delegar la construcción de sus flechas era tan absurdo para ellos como delegar a otro hombre para haga el amor a su esposa.

El arco y las flechas eran mucho más que herramientas. Representaban la capacidad de proyectarse más allá de ellos mismos y alcanzar objetivos.

Jeff pensó mucho en construir sus propias “flechas”, es decir en trazar sus propios caminos para proyectar su vida.

Una tarde, estando ya de regreso en el rancho, envió a Jack a un extremo del valle para reunir parte del ganado que se estaba alejando.

Inmediatamente le vino a la cabeza la historia de las flechas. Mientras su perro se lanzaba como una flecha atravesando el verde hasta alcanzar las reses, sintió que Jack estaba impulsado por al arco de su corazón, que era parte de él mismo.

Increíblemente, con el tiempo, fue Jack la flecha que alcanzó el destino que esperaba a Jeff cuando creó Wolves Legacy.

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