La ‘resistencia bacteriana’ es uno de los grandes problemas de la medicina actual.

Desde su descubrimiento, los antibióticos han salvado a media humanidad de las muertes masivas como ocurría en el pasado con las llamadas “pestes”.

Pero nada es para siempre, esos antibióticos están empezando a perder eficacia, porque las bacterias se van haciendo resistentes.

Como las infecciones intra hospitalarias

Todos hemos oído hablar de muertes por infecciones intra hospitalarias.

Una persona es ingresada para una cirugía menor, y fallece por el ataque de una bacteria resistente que no responde a los tratamientos con antibióticos.

Sucede que esas bacterias se han convertido en las “super bacterias”, tal como se las llama en medicina. Es decir, altamente resistentes a los ataques con antibióticos, y esto se debe a que han sobrevivido a ellos por muchas generaciones, y por lo tanto se han ido adaptando geneticamente.

Algo que sucede cada vez con mayor frecuencia

Efectivamente, el uso extendido, continuado y en ocasiones abusivo de los antibióticos ha llevado a la aparición de microorganismos resistentes a esta medicación.

Varias de estas ‘súperbacterias’ –superbugs, como los llaman los anglosajones- fabrican unas enzimas llamadas betalactamasas de espectro extendido (BLEE) que bloquean los mecanismos de los antibióticos de amplio espectro, como la amoxicilina y la ciprofloxacina.

El problema es que estos antibióticos son la primera elección contra multitud de infecciones y enfermedades bacterianas.

“La situación con las bacterias resistentes a múltiples medicaciones se nos ha ido de las manos en los últimos años”, dice el profesor del Instituto de Seguridad Alimentaria e Higiene de la Facultad Vetsuisse de la Universidad de Zúrich (Suiza) Roger Stephan.

“Es indispensable tomar medidas que frenen la extensión de los gérmenes que producen las BLEE”, agrega.

El problema es que también lo que comen nuestras mascotas actúa a veces como vehículo para esas bacterias.

La dieta BARF es un taxi para las superbacterias

Investigadores de la Facultad Vetsuisse analizaron la la comunidad de bacterias que vive en el tracto gastrointestinal (microbiota) de perros y gatos domésticos. Entre ellas, encontraron varias capaces de producir las enzimas BLEE.

“Nos preocupó encontrar tan a menudo estos gérmenes en gatos y perros”, confiesa Stephan. “Eso nos llevo a sospechar de la alimentación con carne cruda como vehículo de transmisión”.

El equipo de Stephan rastreó a los principales proveedores de alimentos crudos para animales domésticos de Suiza y tomó muestras de 51 productos BARF.

Se contabilizaron la cifra total de microorganismos presentes, el volumen de enterobacterias tanto normales como resistentes a los antibióticos, y también las cepas presentes de salmonela.

En el 73% de las muestras había niveles de enterobacterias superiores a los recomendados por las autoridades sanitarias.

Además, en el 61% se encontraron bacterias productoras de BLEE. En dos ocasiones se detectó salmonela y en otras dos al patógeno Escherichia coli.

El Escherichia coli no solo es peligroso para la salud por sí mismo, sino que además posee el gen mcr-1 que transmite la resistencia a la colistina, un antibiótico de último recurso, tal y cómo se descubrió recientemente en China.

Si usas BARF necesitas dos refrigeradores

“Encontrar bacterias productoras de BLEE en más del 60% de las muestras nos ha dejado realmente preocupados”, explica la primera autora del trabajo, Magdalena Nüesch-Inderbinen.

Los dueños del animal entran en contacto con estos microorganismos por tres vías:

  • Cuando la BARF es guardada en el refrigerador, contamina y coloniza este reducto junto con los alimentos que allí se encuentran
  • Cuando manipulan y preparan la comida.
  • Cuando es lamido por su perro infectado con esas bacterias.

El problema es que muchas veces los perros son resistentes  a esas bacterias, que ni siquiera les causan malestar, pero no es así para el humano.

El perro es un carnívoro por excelente, evolucionado durante millones de años para ello, bacterias como la Escherichia Coli y otras no les afectan, pero a un niño o un anciano pueden matarlo, y a un adulto pueden internarlo.

Si usas BARF debes tener precauciones

Quienes utilicen dietas BARF “deben mantenerse estándares estrictos de higiene y manejar la comida para animales con precaución, según Nüesch-Inderbinen. “Los dueños deben saber que sus mascotas pueden estar albergando superbacterias y que ellos pueden transmitirlas”.

La recomendación es:

  • en lo posible emplear refrigeradores separados para los alimentos de los humanos y la dieta BARF
  • manipular con precaución,es mejor emplear guantes
  • hacer controles periódicos al perro para detectar la presencia anormal de bacterias en sus heces y saliva
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